
Son aquí las 8 de la noche y estamos ya en el cuarto del apart hotel disponiendonos a descansar luego de la ardua jornada de viaje.
Hicimos un vuelo muy bueno y directo, llegamos al aeropuerto como a las 3 de la tarde, con un rico calorcito humedo, había una cola interminable en migraciones. Ahí mismito comenzamos a vivir el nuevo estilo del país. En el avión nos entregaron un formulario para el ingreso, que por cierto ya no se usaba, así es que muchas personas, luego de 30 min de fila tenían que devolverse y cambiar el papelito...ups!!!. Al rato de estar en la fila llama a Andrés el jefe de seguridad de la empresa para avisar que el auto está demorado, lo que no nos importa mucho, pues nosotros también lo estamos. Llegan las maletas, sin novedad y yo preocupada que me quiten mis currys y masalas que traigo, pero nadie pescó nada, así es que Coni y Diego, anímense con los aliños.
Salimos y nos llama el "escolta" para decir que llega en 15 min. pues hay un taco muy grande, los 15 min, se transformaron en 45, pero llegaron dos "escoltas" estilo men in black, muy trajeados de negro, y con pinta de guardaespaldas. Nos llevaron al carro blindado un Jeep (obviamente negro).
Uno de los srs. nos indicó que los vidrios eran nivel 3 (de blindaje), que resistían muy bien un ataque de pistolas 9mm y que no había que preocuparse pues los asaltantes aún no usaban rifles.
A pesar que llegamos de noche el barrio en que estamos se ve muy bien, salimos a cenar a un par de cuadras y a comprar agua. Nos comimos una ensalada caprese y una pizza siciliana exquisita.
La calle suena todo el tiempo, son unos grillitos muy cantores que alegran el caminar nocturno.
